Ellos no quieren que cultives tus propios alimentos, prefieren que vayas a una gran superficie a comprarlos. Ellos no quieren que busques tu propia fuente de electricidad y agua, prefieren que pases por el inevitable aro por las hidroeléctricas. Ellos no quieren que tengas tu dinero en casa o en un lugar seguro, prefieren que lo deposites en la cuenta de una entidad bancaria. Ellos, no quieren que tengas tu propio servidor web, de correo electrónico o mensajería instantánea, les conviene que delegues esa responsabilidad a una empresa como Google, Microsoft o Yahoo. Y, por ende, ellos no quieren que busques una manera gratuita de acceder a Internet, sino que caigas en los brazos de un proveedor de servicios de Internet.
Lo único cierto es que debemos emanciparnos lo más posible de todas esas corporaciones que nos oprimen y nos utilizan como ganado humano en su gran maquinaria económica, y ser conscientes de nuestra capacidad para seguir nuestro propio camino sin pagar ese, muchas veces, abusivo diezmo que nos imponen a la vez que nos niegan cualquier alternativa posible, la posibilidad, incluso, de que podamos suplir esas necesidades diarias con nuestra propia capacidad de planificación y la auto-gestión de nuestros recursos.
Cuando llegue el día en el que podamos ser autónomos en esos aspectos de la vida moderna y en otros más esenciales, como el agua, la electricidad y el alimento, veremos cómo la crisis deja de estrangular la vida del ciudadano llano y se abre un horizonte esperanzador en el que ya no tenemos que vivir más sujetos a las leyes impuestas por entidades empresariales gobernadas por desconocidos sin ningún tipo de escrúpulo a los que solo les interesa el propio beneficio económico.
Entonces dejaremos de lucrar de manera casi inconsciente a esas grandes empresas, corporaciones y bancos que se nutren del caudal público, de la ignominia colectiva con respecto al desconocimiento de nuestra propia capacidad para ser auto-suficientes en tantos aspectos, y seremos conscientes, una vez más, de que esos que nos culpan de los males de la crisis económica son los causantes y beneficiarios de dicha crisis y su consecuente inflación de precios.
Y, por último, miraremos atrás y ya no nos avergonzaremos de lo que dejamos atrás, de los derechos individuales y colectivos que perdimos en pos de la seguridad, la libertad o la comodidad, y nos sentiremos orgullosos de nuestra trayectoria como sociedad e individuos pensantes y auto-suficientes, libres de las cadenas de los mercados y los grandes bancos.
Hasta entonces, pan y agua.


¿Eres de los que todavía inicia sesión con su cuenta de Messenger? ¿Has notado que cada vez hay menos actividad? No es casualidad. Debo decirte algo, y es que estamos asistiendo a un cambio en el paradigma de cómo las personas nos comunicamos a través de la red. El culpable de este cambio no es sino el auge de las redes sociales, que ha dejado evidencia lo caduco de la clásica mensajería instantánea como medio de comunicación. Microsoft ha hecho todo lo que ha estado en su mano para introducirse en el campo de las redes sociales integrando otros servicios, pero hasta ahora sin éxito debido a que lo ha hecho tarde y mal. La prueba más palpable de su fracaso en el campo de lo social es la posibilidad de integrar el chat de Facebook en el actual cliente de Windows Live Messenger. No es casualidad, ya que, al igual que sucedió con los grupos de noticias o los canales IRC, el Messenger está abocado al desuso y el abandono por parte de las masas debido a que la población internauta se ha vuelto más exigente con respecto a cómo desea interactuar con sus amigos, conocidos y familiares.
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